Archivo de febrero de 2015

Museo del Vino (Morales de Toro, Zamora)

Agradecemos la reseña a Rafael Ibáñez, el colaborador de Mover el Bigote que más asusta

Hace ya tiempo que debía haber redactado esta crónica pero ¿qué queréis que os diga? Cada vez que me disponía a escribir, un frío helador inundaba la estancia mientras los misteriosos sones de un órgano inexistente se adueñaban de mis oídos. Temía despertar fantasmas, abrir el apetito de monstruos y atraer a otras criaturas del Averno capaces de preparar suculentos guisos con mis carnes. Hasta que hoy, al fin, acaso animado con el valor de una copa de vino, he logrado poner negro sobre blanco lo que recuerdo de aquella noche.

Porque en esta ocasión la crónica va de La noche del último brindis, una cata entre tinieblas organizada por el Museo del Vino que la bodega Pagos del Rey tiene en Morales de Toro, junto a la carretera N-122. Se trataba de pasar una terrorífica Noche de Difuntos —jálogüin dicen algunos, aunque realmente sean cosas diferentes— en las instalaciones del museo, con algo que echarse al coleto. Así que para Toro que nos fuimos, ciudad en la que nos alojamos y que visitamos al día siguiente. Es un verdadero museo de arte medieval, con sus iglesias mozárabes, su colegiata y su convento del Sancti Spiritus —con su correspondiente obrador—, aunque no estaría de más que se esforzasen por remozar esa imagen desaliñada que ofrecen sus descuidadas calles, plagadas de ruinas…

El caso es que llegamos al museo cuando ya la luna señoreaba el oscuro cielo. Integrados en un reducido grupo dispuesto a experimentar, recorrimos los jardines y estancias de sus instalaciones, hábilmente ambientadas para provocar siquiera inquietud en nuestro espíritu mientras los guías narraban terroríficas leyendas sobre la comarca de Toro y el vino, sólo interrumpidos por algunos sobresaltos inesperados: una mano emergiendo de una tumba, un cadáver desplomándose a nuestros pies, desgarradores gritos y carcajadas profundas… Sólo una de las integrantes del grupo no pudo completar la visita pues, habiéndose comido la castaña que nos entregaron para pagar al cancerbero del Tártaro, debióse quedar condenada a trabajar como tonelera lo que resta de eternidad…

A continuación llegó la parte enogastronómica —y más divertida, si cabe— de la visita, que comenzó con un microcurso acelerado de maridaje. Tras unas breves nociones dictadas por el ilustrado cadáver de un sumiller, nos sirvieron en cinco copas diferentes otros tantos vinos tintos, con el propósito de que averiguásemos en cual estaba cada uno:

  • Reserva 2008 100% Tempranillo “Castillo Albai” D. O. Rioja
  • Crianza 2009 100% Tempranillo “Altos de Tamarón” D. O. Ribera del Duero
  • Roble 2010 100% Tinta de Toro “La Meda” D. O. Toro
  • Roble 2011 100% Tempranillo “Altos de Tamarón D. O. Ribera del Duero
  • Joven 2013 100% Tinta de Toro “La Meda” D. O. Toro

Superada la prueba —lo que en algún caso costó lo suyo— llegó, al fin, el condumio. Sirvieron en primer lugar huevos de araña de la bodega, que resultaron ser huevos —de gallina, de los siempre— rellenos con bonito y mayonesa, decorados apropiadamente con aceituna negra. Más creciditos resultaron los murciélagos de queso, elaborados con pasta de dicho manjar envuelta en una cobertura dulce y un par de snacks sobre un lecho de patatas paja. El sarcófago de codorniz escabechada, sobre el que había una sonrosada gominola a modo de máscara funeraria, estaba elaborado con pasta brick, pese a lo cual —y a los restos de tierra, que afortunadamente era de Oreo— estaba muy sabroso. La momia de salchicha, servida con salsas variadas —ya sabéis: mayonesa, mostaza, kétchup y barbacoa—, fue acaso lo menos sorprendente, aunque el trabajo de envolver el embutido en la masa panificadora merece cierto reconocimiento. Para finalizar la minuta, llegaron una mini hamburguesas con queso disfrazadas de calabazas de la suerte. Por si esto no era suficiente, de postre nos ofrecieron un exquisito buñuelo de sesos de la chica de la curva —esto es, buñuelo de setas— para endulzar la sobremesa y, de recuerdo, una lápida sepulcral de galleta y azúcar.

Mentiría si dijera que cuanto comimos era digno de un restaurante de tres estrellas Michelín, y además la mentira sería muy evidente. Sin embargo, esta experiencia demostró cuánto influye el ambiente y el estado de ánimo en las sensaciones gastronómicas. Un rato de distracción, unos juegos entretenidos, algo de aprendizaje sobre vinos, unas tapas más que conseguidas… sumaron una grata experiencia en un marco sorprendente —cuya visita recomiendo—, todo ello por un total de 50€ la pareja (porque, obviamente, no fui solo), lo que se traduce en 25€ por ánima.

Pensaba terminar este comentario anotando los maridajes apropiados para cada una de las tapas, pero acabo de escuchar un extraño ruido en la ventana y suena el teléfono. Es muy raro, a estas horas…

Fotos:

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Mesa dispuesta para la cata entre tinieblas
Mesa dispuesta para la cata entre tinieblas

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Huevos de araña
Huevos de araña

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Murciélago de queso
Murciélago de queso

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Sarcófago de codorniz
Sarcófago de codorniz

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Momia de salchicha
Momia de salchicha

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Calabaza de la suerte
Calabaza de la suerte

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Buñuelo de sesos
Buñuelo de sesos

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Lápida sepulcral
Lápida sepulcral

Morales de Toro (Zamora) | Museo del Vino | Certificado de defunción
Certificado de defunción

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La Esenzia (Zaragoza)

Este año 2015 las cosas están cambiando y sabemos que será nuestro año, al igual que lo fue el 2014, el 2013, el 2011 … hasta el 1971. Pero seamos positivos, la vida es algo más que un par de buenas comidas y unas predicciones argentinas en la guija.

Comentaba que estamos en febrero y ya hemos olvidado los buenos propósitos de principio de año. Ya nos hemos desapuntado del gim, hemos dejado la academy of english language y la báscula suma un +6 difícil de asumir tanto física como psicológicamente.

Ante este panorama surgen dos posibilidades: darlo todo por perdido o darlo todo por ganado. Decidimos esta segunda opción y reservamos en el Restaurante la Esenzia. Habíamos comprobado que las críticas en internet eran bastante malas y decidimos ir a comer allí. Poco podíamos perder, un menú de 11 euros en un local junto a la Basílica del Pilar y en domingo. Buf.

Así que para allá que fuimos. Era día uno de febrero y ya estaba ingresada, la nómina digo. Dejamos al crío con los yayos y con una puntualidad británica acudimos los 4 a degustar el menú.

Seré rápido con la comida (una frase que a menudo suena en mi cabeza una y otra vez): huevos con patatas revolconas dos, unos espárragos y un arroz digno de cualquier restaurante chino al cual bautizamos como “la esenzia del starlux“. “Hasta los huevos” estaban faltos de sal, los espárragos oquey y el arroz más pasao que el arroz de la madre de Oscar.

Pasamos a las carnes: 2 de pasta con setas, un secreto y bacalao. El secreto como su propio nombre indica, bien. La pasta con setas normalita y el bacalao demasiado condimentado y mucha presencia de microondas.

Los postres sin más y el vino de la casa. El servicio bueno. Salimos del restaurante con la satisfacción del deber cumplido. Somos profesionales, eso es así. La verdad es que por 11 euros no se le pueden pedir peras al olmo, o como sea el refrán. Menú que me recordó a mis viajes de turista por la Italia de los 90, aunque Zaragoza no es Venecia, pero un día es un día y a mi novia la encontré en la calle.

Fotos:


Zaragoza | La Esenzia | Menú
Menú

Zaragoza | La Esenzia | Patatas y huevo frito
Patatas revolcadas en huevo frito

Zaragoza | La Esenzia | Arroz
Arroz meloso (como el Óscar)

Zaragoza | La Esenzia | Pasta
Pasta rellena de setas

Zaragoza | La Esenzia | Espárragos trigueros
Espárragos trigueros

Zaragoza | La Esenzia |Bacalao
Bacalao

Zaragoza | La Esenzia | Secreto
Secreto

Zaragoza | La Esenzia | Postre
Postre



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