Archivo de la categoría ‘Invitación’

Polvorones San Enrique: Estuche Victoria

Polvorones y Mantecados San Enrique marca nuestro calendario gastronómico, un año más, al llegar la última parte del año. ¿Quién dice que se pasa hambre estando a dieta? Garantizamos que con una porción diaria salida del Estuche Victoria eso no es posible. Y con gusto, oigan, que no se diga que no nos gusta nuestro trabajo.

Lo cierto es que tienen razón aquellos que dicen que la Navidad cada año llega antes. En este 2018, que por si no lo sabéis es nuestro año, octubre marcó el inicio de la cuenta atrás para la maratón estomacal cuyo inicio oficial se suele establecer alrededor del 24 de diciembre. Digo alrededor porque las comidas de empresa suelen ser un poco antes. Las gastronómicas, ojo, porque las otras se reparten durante todo el año y ahí cada uno hace lo que puede y le dejan.

Pero volvamos a la gastronomía para hablar de la caja Victoria que me trajo un sudoroso señor de Correos. Es un surtido la mar de completo como se puede ver accediendo a la web a través de la siguiente foto (pongo la oficial y no la mía porque recibí el estuche pero la selección era algo distinta a la que está en venta; lo mío se ve más abajo):

estuche Victoria Polvorones San Enrique

Mis favoritas, creo que ya lo he dicho otros años, son las Deliciosas en versión tradicional (sin cobertura de chocolate). En cambio, de todos esos el que no me gusta nada es […]. Es broma, no hay ninguno que no me guste nada. Este sería mi ránquing de preferencia sobre la variedad recibida:

  1. Deliciosas
  2. Polvorón de almendra entera
  3. Deliciosas cubiertas de chocolate
  4. Hojaldre relleno
  5. Exquisitas de naranja
  6. Alfajor artesano

A la hora de comerlos, claro, empiezo la lista por la parte de abajo. Las deliciosas siempre quedan para el final aseguranto unos diez meses posteriores de añoranza y deporte extremo (para preparar la siguiente temporada).

Alguien podrá pensar que como nos regalan los polvorones tenemos inclinación a decir solamente cosas positivas de ellos. La realidad es que los que hace San Enrique están tan cojonudos que no es posible decir nada negativo. Te los comes, dejas salir sin resistencia los lagrimones de placer y esperas que siempre quede alguno más en la caja. Punto, no hay más.

Si a ti te mandan gratis, disfrútalos. Si no te los mandan, cómpralos y disfrútalos. La diferencia es solamente un poco de dinero.

Fotos

Estuche cerrado:

Estuche abierto:

Antes y después:

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La Antigua Carbonera (Zaragoza)

Nuestro compañero Javier, alma pater de éste, nuestro querido blog, había sido invitado a impartir un taller en el Centro de Arte y Tecnología de la capital maña, por todos conocido como Etopia. Y allá que fuimos una tarde zaragozana de julio, a las 18:30 con chaqueta de invierno y bien abrigadicos. Tras una presentación de Viriato (el organizador), Javier nos explicó los aspectos introductorios sobre la curación de contenidos y luego desenfundamos el portátil y realizamos algunas prácticas sobre el tema que cada miembro (con perdón) del taller había propuesto. Los temas, sin duda, de lo más variopintos: desde la “ganadería bovina” hasta el “blockchain y la tokenización”, pasando por la “fotografía de desnudos con sangre”. Enseguida llegaron las 21.00 horas y como los chicos de On topic (Viri y Livia) nos habían prometido, bajamos al espacio de coworking de la planta baja para tomar una cerveza Ámbar. Sin embargo sólo nos quedamos los organizadores, el ponente (acepción de docente), Jesús (compañero de curro) y Ángel, un hombre del renacimiento, no por viejo, sino por la multitud de disciplinas que practica. Lo mejor de cada casa, vamos. Livia nos preguntó si les queríamos acompañar en la cena y en un alarde de compañerismo y generosidad, no nos pudimos negar a la invitación.

Así que, como la reserva era en La Antigua Carbonera (Av. Pablo Gargallo, 84, 50003 Zaragoza) fuimos alcorzando y hablando sobre el término aragonés Alcorce, que siempre es un tema muy socorrido. Todos los que trabajamos en la pasarela sabemos que estas cenas que se preparan tras un acto, charla, congreso o taller, son un mero trámite donde las convenciones sociales a lo largo de los años las han convertido en algo protocolario.

El problema que hemos detectado en este tipo de cenas, es que hay temas que no se pueden sacar a la mesa (nunca mejor dicho). La política, la religión y conversaciones que puedan dar lugar a polémica, como Cataluña, el Barsa, los gitanos o cuestiones similares. Por eso la primera media hora suele ser una toma de contacto, lo que vendría a ser en lenguaje popular: “a ver de que pie cojea cada uno”. Tanto los organizadores como el ponente deben mantener la compostura y mostrarse como “no son”. Por ello, al principio siempre se tocan temas poco trascendentes, lo que vendría a ser “conversaciones de ascensor con un pelín más de enjundia”. Una vez pasado ese trámite introductorio, se profundiza en temas de índole personal, que si los hijos por aquí, que si el trabajo por allá, que vaya con el IVA, que los autónomos ésto, que los funcionarios lo otro…

Conocedores de esta problemática, que lejos de terminarse, cada día se acrecienta, Jesús y yo mismo decidimos dinamitar la cena, evitando así cualquier tipo de convencionalismos. La idea consistía en meternos con nosotros mismos. Yo pondría el foco en Jesús y él pondría el foco en mí, contemplando incluso violencia verbal si hubiera sido necesaria. De esta manera nos mostraríamos, unas veces como héroes, otras como villanos … Era una estrategia arriesgada pero al fin y a la postre fue efectiva. La intención era que Javier se llevara una buena impresión de los zaragozanos y conociera ese don que dios nos ha dado de “buena gente”, hospitalaria y un poco “tocados por el cierzo”.

Pero centrémonos en lo que aquí nos ha traído, que es el tema de las comidas. Se llegó a un consenso rápido, capitaneado por el liderazgo de Livia: una ensalada para compartir y una tostada. La ensalada estaba buena y las tostadas (rulo de cabra, fuá, y bacalao) también. Aunque pueda parecer trivial la frase anterior no debéis menospreciar la calidad y capacidad culinaria de #moverelbigote. En plena cena y gracias a la discrección de Jesús salió en la conversación que Javier y yo mismo teníamos un blog de comidas de todo tipo y Javier tuvo a bien leernos una de las mejores críticas que se han escrito a lo largo (y ancho) de la historia y que claramente podría haber ganado la Judía Verde con Ajos Tiernos (que vienen a ser los Pulicher de la media y baja gastronomía). El texto publicado en Embutishop reza:

La cecina de vacuno de Embutidos Manolo viene envasada en lonchas finas y al vacio. Cada paquete contiene unas 9-10 lonchas, que presentan una tonalidad de roble que les confiere presencia. Es recomendable abrir el paquete en un entorno lo más neutro posible para que la liberación empape nuestras papilas olfativas.

Todo en esta cecina es suave, excepto el color que le da cuerpo. Textura agradable y sabor sin estridencias, no excesiva grasa y una experiencia de masticación agradable. Otras cecinas te achorizan, pero esta no lo hace apenas. El olor también acompaña, pues a la explosión a la apertura del paquete sigue un acompañamiento dulzón, que embriaga.

Recomiendo guardar una loncha y enrollarla en una porción de chocolate negro. El contraste dulce-tosco es como mínimo un reto al alcance de muy pocos. Acompañar de un crianza

Además se habló del frigo de Livia, de los cursos de verano de Ángel sobre “Brujas, vampiros y zombis”, de marathones y de convenios colectivos de funcionarios, de tranvías y de fotografía líquida. Una cena nada convencional.

El servicio es bueno y la camarera maja (en el sentido aragonés del término). Con café y algunos con postre (Ver fotos) 10 euros por barba. Queda recomendado.

Fotos:


Zaragoza | La antigua carbonera |
Javier preparando el taller

Zaragoza | La antigua carbonera |
Ensalada

Zaragoza | La antigua carbonera |
Tostada de bacalao

Zaragoza | La antigua carbonera |
Tostada de foie

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Tostada de queso de rulo con mermelada o algo

Zaragoza | La antigua carbonera |
Postre de queso que no sabe a queso

Zaragoza | La antigua carbonera |
Viriato y Javier (de izquierda a derecha)

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Jesús pensativo


Puntuaciones
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Mapa:


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La tradición de los polvorones y mantecados San Enrique

Nuevamente, Chesco nos hace llegar una caja de polvorones y mantecados San Enrique un par de meses antes de Navidad y nos hace reconsiderar la dieta del cucurucho. No puedes tener polvorones en casa y no comerlos, eso es así y no hay más vuelta de hoja.

Este año la caja ha sido de quilo y medio, variedad Tradición, y trae tres tipos distintos de polvorones. A saber:

  • Polvorón de almendra
  • Deliciosas
  • Mantecado especialidad

Nada más llegar, abrí la caja decidido a probar solamente uno de cada. Mis favoritas son las deliciosas porque la textura es exquisita y me encanta el aroma que desprenden. Bocadito de deliciosa, sorbo de café, vuelta a empezar. El segundo lugar en preferencia lo ocupan los polvorones de almendra, y el tercero no es sinónimo de disgusto porque simplemente algo había que elegir.

Total que me comí esos tres previstos y después seguí con un par más para fijar bien el producto a las paredes abdominales. Inmediatamente cerré la caja y salí corriendo dispuesto a no volver a comer ninguno más por lo menos hasta el 24 de diciembre. Hoy, 19 de noviembre, ya llevo catorze (y estoy a punto de merendar, con lo que eso significa). Qué queréis que os diga, están muy buenos. O sea, cojonudos. Es decir, madre del amor hermoso.

Como cada año, recomendado. Nosotros no compramos porque nos los regalan, pero vosotros que no tenéis esa suerte merecéis sin duda hacer el gasto. A por ellos.

Fotos


Polvorones y mantecados San Enrique

Polvorones y mantecados San Enrique

Polvorones y mantecados San Enrique

Polvorones y mantecados San Enrique

Polvorones y mantecados San Enrique

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Catadores expertos en Embutishop

Desde hace algún tiempo estamos trabajando como catadores expertos para la tienda de embutidos y otros productos de alimentación Embutishop. El sistema es sencillo: ellos nos envían chorizos, salchichones, quesos y otros productos y nosotros les hincamos el diente y realizamos nuestro comentario como profundos conocedores del arte de las comidas.

Como ejemplo, dos botones:

Nota de cata sobre el Aceite de oliva ecológico Conde de Benalúa

A pesar de no ser experto en aceite (lo mío son los chorizos, eso sí, de cualquier tipo), os voy a hablar del aceite ecológico Conde de Benalúa BIO.

Recuerdo que hace unos diez años realicé una cata de aceite. Quedé perplejo cuando nuestro profesor, un riojano de pura cepa, comentó: “si sabe a aceite no puede ser muy bueno” y lo explicaba exponiendo que los neófitos teníamos interiorizado como sabor del aceite, aquel que compramos en el supermercado. Siguiendo esta argumentación, he de decir que el Aceite Conde de Benalúa no sabe a aceite. Es oro líquido.

Con un tono amarillo-verdoso presenta un aroma a hierba verde, digno de cualquier prado del Sudeste asiático. El gusto al paladar o “aceite en boca” destaca por ese toque vegetal, a la vez que por su intensidad y frescura. Respecto al análisis táctil alucinarás con su consistencia entre fluida y acuosa. Pero lo verdaderamente embriagador de este aceite es sin duda el equilibrio armónico entre aromas y sabores, que lo convierten en una joya de la eco-bio-naturaleza.

Recomendado queda. Ideal para la tostada mañanera con tomate untado, así como, para cualquier tipo de ensalada.

Nota de cata sobre la Cecina de vaca en lonchas

La cecina de vacuno de Embutidos Manolo viene envasada en lonchas finas y al vacio. Cada paquete contiene unas 9-10 lonchas, que presentan una tonalidad de roble que les confiere presencia. Es recomendable abrir el paquete en un entorno lo más neutro posible para que la liberación empape nuestras papilas olfativas.

Todo en esta cecina es suave, excepto el color que le da cuerpo. Textura agradable y sabor sin estridencias, no excesiva grasa y una experiencia de masticación agradable. Otras cecinas te achorizan, pero esta no lo hace apenas. El olor también acompaña, pues a la explosión a la apertura del paquete sigue un acompañamiento dulzón, que embriaga.

Recomiendo guardar una loncha y enrollarla en una porción de chocolate negro. El contraste dulce-tosco es como mínimo un reto al alcance de muy pocos. Acompañar de un crianza

Podéis leer todas nuestras notas de cata en esta búsqueda dentro de Embutishop.

Aprovechamos para anunciar que todavía nos queda espacio en la nevera, así que estamos abiertos a nuevas ofertas como catadores por parte de otras empresas.

Embutishop

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Polvorones San Enrique (Hojalsan y Deliciosas)

Los polvorones San Enrique me convierten en un perro de Pavlov y no hay nada que pueda hacer para evitarlo. Ya os lo dije el año pasado a cuenta del estuche metálico Victoria que nos regalaron: si quieres conocer el placer, eso es lo que tienes que comer. Poeta.

Este domingo pasado estaba tirado en el sofá cual boa después de zamparse un ciervo entero cuando una vibración me sacó del letargo digestivo. Era un mensaje de Facebook en el que Chesco, mi traficante de dulces favorito, me pedía que confirmara si mi dirección seguía siendo mi dirección y si la de Carlos seguía siendo la de Carlos. Quiso la fortuna que así fuera, así que solamente dos días después un mensaje de texto de Correos me anunciaba la buena nueva:

SMS de Correos

Por los clavos de Cristo, Enrique, ¿cómo conseguiste armar esas recetas? Eres el mago de los polvorones y gracias a ti Estepa es la única construcción humana que se ve desde la luna además de la muralla china y alguna otra cosa (o no) que no recuerdo. Bueno, lo que se ve no es Estepa; lo que se ve es el brillo del obrador de San Enrique.

Bueno… y después del anterior párrafo dedicado a dar lustre con el objetivo de asegurarme los polvorones del año que viene, aquí viene la crítica seria…

La caja que trajo el cartero contenía dos bolsas (de un kilo cada una) con sendos productos: Hojalsan relleno de crema de cacao y deliciosas bañadas en chocolate.

Polvorones San Enrique | Hojalsan y deliciosas

Estamos a pocos de octubre y empezar ahora a comer polvorones como locos nos llevaría a la ruina en términos de porcentaje de grasa corporal y cálculo de IMC, así que hemos probado los necesarios para poder escribir esta crítica con conocimiento de causa y hemos guardado el resto para más adelante. Definimos más adelante como la semana que viene o la siguiente, probablemente, que nos conocemos.

El caso es que, dejémonos de tonterías, están cojonudos. Personalmente podría zamparme el kilo de Hojalsan en poco rato (esa mezcla de hojaldre clásico con río subterráneo de chocolate anocillado es brutal), pero reconozco que mi auténtica debilidad son las deliciosas. De verdad, están d… de… deli… joder, ahora no me sale la palabra exacta, pero el caso es que si no las compráis os estaréis equivocando gravemente.

Polvorones San Enrique | Harina y otras cosas bañadas en oro


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