Archivo de la categoría ‘Tapas / Raciones’

Hotel La Ràpita (Sant Carles de la Ràpita, Tarragona)

Broncas

– ¡¿ES QUE TU NO SABES QUE ESTA MESA ESTÁ RESERVADA?!

Levanto la cabeza y mis ojos se encuentran frente a frente con la mirada de ira, salida de las cuencas, de un señora de unos 80 años.

– Pues… eh… mmmm… no sé señora. Yo he visto la mesa vacía y como no había ningún cartelito ni nada me he sentado.

Lo que siguió fue una colección de gritos y de descalificaciones, en un primer momento hacia mi persona pero después hacia el camarero que, según la gritante y descalificadora, no había evitado que yo violase la propiedad de “su mesa”.

Pasado el susto, pocos minutos después mis maltrechos nervios eran puestos de nuevo a prueba a causa de un vocerío diabólico que provenía de un par de mesas a la derecha. Esta vez quien los emitía no era la misma señora, sino un señor del mismo grupo de edad, y el agraciado que recibía la bronca era un segundo camarero. El motivo que propició tamaña bronca fue que en la mesa del pobre cliente no había cuchara sopera (de hecho en ninguna, pues había que ir a cogerlas al lado de donde se servía la sopa).


La señora agresiva

El lugar

En el Hotel La Ràpita, de Sant Carles de la Ràpita, la media de edad de los huéspedes debe estar entre los 75 y los 80 años. Añadámosle el dato de que se come en un buffet libre y el lector se dará cuenta del riesgo que corre un joven como yo pasando unos días en un hábitat como ese.

Casi todos los alojados forman parte de viajes organizados, por la Imserso u otros, y pasan unos días en el hotel en régimen (es un decir) de pensión completa. Digo casi todos porque, obviamente, yo todavía no estoy dentro de ese perfil de cliente (ya veremos si llego, a este paso lo dudo).

El caso es que cuando entras por la puerta te parece haber llegado al hogar del jubilado. Por las mañanas, después del desayuno, grandes manadas de abuelos esperan a ser conducidos a algún autobús para que los lleven de excursión. Los devuelven a la hora de comer, y después de la siesta puedes verlos en la cafetería jugando a cartas o al dominó mientras hacen tiempo para la cena. Terminarán la jornada bailando o viendo algún espectáculo en la propia cafetería.

Hay excepciones, claro. Algunos van por libre y otros simplemente pasan las horas tomando el sol en la bonita piscina del hotel o leyendo en la terraza de su habitación. Además, el fin de semana llegan algunas familias con niños y la cosa se rejuvenece levemente.


Vista general del comedor


Grupo pasando lista antes de irse de excursión

Las comidas

Después de los preliminares, vamos a las comidas que es lo que importa en este blog. Como he dicho, muchos de los alojados están en pensión completa y se come en sistema de buffet libre. Al entrar hay que esperar a que un camarero te asigne una mesa, y a muchos abuelos les dan una fija para su comodidad (y especialmente a los más gruñones para que no se quejen, como me confesó uno de esos camareros después del incidente que he relatado al principio). El caso es que al parecer yo me senté en una de esas mesas fijas y el error casi me cuesta la vida.

Pero bueno, a lo que iba. La comida y la cena son similares: un par de ensaladas para elegir, carne, pescado y cosa frita y a veces algo de verdura. Al mediodía suele haber paella o fideuá y por la noche sopa. Como postres están la fruta, los helados y la gelatina como fijos, y suele haber alguna tarta, arroz con leche o flan, mousse… algo así.

En cuanto al desayuno, hay fruta, tostadas, bollos, zumos de bote, yogur de máquina, café muy malo y en general muchísimo colesterol (huevos fritos, revuelto, tortilla, bacon… esas cosas).

Por cierto, las máquinas del zumo y el café solamente están encendidas en el desayuno. Para comer y para cenar las bloquean, así que no hay café. Por otro lado, la bebida no va incluída sino que hay que comprarla aparte.


Colesterol para empezar bien el día


Embutido


Bollería variada


Paella en primer plano


Buffet, vista lateral


Un poco de pasta basta


Zona de postre


Flan


Arroz con leche


Fruta, la gran olvidada

He comentado el tema del colesterol en el desayuno, pero debo extenderlo al resto de comidas. De todos modos es de justicia decir que, aún no siendo fácil, es posible comer de forma más o menos suave. Sin embargo, era motivo de angustia para mi comparar mis hábitos de comida con los que veía a mi alrededor. Imagínate el cuadro:

  • Hombre de 38 años comiendo una ensalada de primero, un poco de pasta o algo suave de segundo y un postre dulce (ahí me cuesta contenerme). Para desayunar, un plátano, una tostada con queso y un café.
  • Hombre o mujer del doble de edad zampándose unas albóndigas bañadas en grasa o un plato hasta arriba de paella de primero, unas costillas con patatas fritas y croquetas de segundo y el mismo postre dulce. Y mucho pan. Para desayunar, huevos con bacon, dos croissants, una magdalena, un café con leche y un par de panes metidos en el bolso en un descuido del camarero (por si hay hambre a media mañana).

La verdad es que me hacía temer que en cualquier momento alguna arteria colapsada nos entretuviera la tarde.


Llenando los platos


Comensales


Detalle de comensal

En resumen

  • La guerra civil y la posguerra hicieron mucha mella en España. El comportamiento de esas gentes que tanto sufrieron ante la comida es distinto al de las generaciones más jóvenes. Nosotros comemos basura por comodidad; ellos acumulan porque uno nunca sabe si mañana va a haber un plato en la mesa.
  • Recomiendo la experiencia vital de ir a un sitio pensado para un tipo de cliente muy distinto a uno mismo. Si sobrevives, es divertido.
  • La variedad pero sobre todo la calidad de la comida es bastante baja, pero no esperaba más. De hecho, lo que encontré fue lo que esperaba, así que también lo recomiendo por ese lado. Qué coño, cuando yo era pequeño era todo así y nadie se ponía exquisito.
  • El precio es variable en función de la temporada turística. Yo nunca iría a ese lugar en temporada alta, simplemente porque estaría más masificado, sería mucho más caro y además no es mi tipo de vacaciones preferido. Pero sí me gustó ir en temporada baja porque aunque igualmente estaba bastante lleno, el precio era muy barato. En concreto, desglosando por persona, la cosa nos resultó a 16 euros al día. Esos 16 euros incluyen alojamiento, desayuno, comida y cena. Flipa.
  • Si eres un gourmet, olvídate de este sitio. Pero en Mover el Bigote somos los críticos del pueblo llano.
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Puesto de Castañas de la Plaza Aragón (Zaragoza)

Hay días que te levantas extraño. Ni llueve, ni nieva ni nada por el estilo, pero tienes interiorizada esa sensación de extrañeza. Hoy 20N es un día de esos, un día como otro cualquiera pero no un día más. Fue poner la TV al punto la mañana y pensar para mis adentros : “vaya castaña de día”.

Dicho y hecho. Pelos como escarpias y sentimientos encontrados (no me refiero a que los haya perdido, sólo es una expresión hecha). La duquesa ha fallecido. La historia del latifundio en la península ha quedado huérfana. Y mientras, a escasos km. de distancia, todos atentos a la entrada en prisión de un mito de entre los mitos, mujer de pelo en pecho, Isabel, la Pantoja.

Estaba pensando para mis adentros sobre estas cuestiones de la vida y pasé por Plaza Aragón, junto al Paraninfo, y allí estaba ella: la caseta de castañas, digo. Ni corto ni perezoso, desenfundé la cartera de abuelo donde llevo las monedas y le pedí a la joven que allí se encontraba una docena de castañas. Tres euros –dijo. La verdad es que no suelo comprar castañas asadas, pero he de reconocer que me han “sentao como dios”. Me he sentido como un marqués de estos viejos.

Un día es un día y a ti te encontré en la calle.

Fotos:


Zaragoza | Castañas | Bolsa de castañas
Castañas vista panorámica desde el avión

Zaragoza | Castañas | Castañas
Dos castañas

Zaragoza | Castañas | Castañas
Castañas varias

Zaragoza | Castañas | Puesto
Puesto de castañas + castañera

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La Mar Salada (Zaragoza)

Podría empezar este post con un “Mecagüen la mar salada”, pero nada más lejos de la realidad. Ya hemos ido a comer tres veces a esta restaurante. Solemos ir al que hay en el centro, en la C/ Cinco de Marzo, de Zaragoza, junto al Calamar Bravo. Normalmente reservamos antes para que no haya sorpresas. En esta ocasión, una voz de chica joven me tomó nota por teléfono de una manera muy peculiar: “gracias cariño, como digas rey, etc”. Mesa redonda para cuatro, le dije. Colgué el teléfono con la sensación de que la comida iba a ser apoteósica, digna de mención.

Habitualmente pedimos unos entrantes y luego paella o fidegua para dos. En esta última ocasión, no hubo nada que negociar: dos paellas de arroz negro (para 4). Tuvimos un pequeño malentendido con la camarera respecto el término paella/paellera pero rápidamente llegamos a un consenso. La joven era muy maja (como decimos en Aragón), para muestra un botón: uno de los comensales (Óscar, no podía ser otro) se manchó con los mejillones y le pedimos el producto ese milagroso que tienen en todos los restaurantes. Ella entró a la cocina, y salió con tijeras en mano, a la vez que decía: “quitamanchas no tengo, si te sirve ésto”.

En las fotos podéis ver que hay surtido variado de todo tipo de arroces (arroz negro, fideo negro, arroz meloso, fidegua, etc.) El servicio está bien, y el espacio físico agradable. Y en cuanto al precio, por 20-22 euros por persona te quedas como un marqués, directo para ir a la siesta.

Fotos:


Zaragoza | La mar salada | Entrada
Entrada

Zaragoza | La mar salada | Precios
Mantel / precios

Zaragoza | La mar salada | Rabas de calamar
Rabas de calamar

Zaragoza | La mar salada | Ensalada templada con langostinos
Ensalada templada con langostinos

Zaragoza | La mar salada | Sepia
Sepia a la plancha

Zaragoza | La mar salada | Arroz negro
Arroz negro con chipirones

Zaragoza | La mar salada | Fideo negro
Fideo negro

Zaragoza | La mar salada | Arroz meloso con cigalas
Arroz meloso con cigalas

Zaragoza | La mar salada | Arroz negro
Arroz negro

Zaragoza | La mar salada | Tarta de Santiago
Tarta de Santiago

Zaragoza | La mar salada | Tarta al whisky
Tarta al guisqui

Zaragoza | La mar salada | Ticket
Ticket

Zaragoza | La mar salada | Ticket
Ticket

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La Serrata (San Rafael, Segovia)

Agradecimiento de nuevo a Rafael Ibáñez por esta nueva colaboración

Si transitas por la Sierra del Guadarrama —y más aún si pretendes seguir las huellas del Arcipreste de Hita—, antes o después deberías llegar a San Rafael, tradicional localidad de veraneo de la burguesía madrileña en la que a lo largo del tiempo han recalado personajes tan dispares como Ramón Menéndez Pidal, Rafael Alberti, Alejandro Lerroux, Ramón J. Sénder, Patxi Andión, Ouka Lele, Francisca Sauquillo, María Albaicín o Massiel. Claro que, junto a estos y otros personajes más o menos conocidos, hemos recalado en ese rincón —flanqueado por Cabeza Líjar, Cabeza Reina y Cueva Valiente— muchísimos españolitos cuyo nombre apenas dejará huella entre familiares y amigos.
Han sido muchos veranos —y nevados fines de semana, y hasta un largo invierno— los que pasé por aquellos lares durante mi infancia y juventud. Luego, las circunstancias de la vida me han llevado por otras tierras, aunque no ha sido hasta el pasado verano de 2013 cuando se quebró el único eslabón que aún me mantenía unido al lugar. La última noche que pasé allí se imponía una pequeña despedida, siquiera informal, de aromas y sabores, para lo que no podía recurrir a mejor cocina que la de La Serrata.
Situado prácticamente a la entrada del casco urbano según se baja desde el Alto del León —antaño conocido como Alto de los Leones de Castilla, que aún quedan muchas heridas en el paraje de lo que allí ocurrió durante la Guerra Civil—, se trata de un mesón de esos de los de antes, en los que el trato familiar marida a la perfección con una cocina tan sabrosa como sencilla. Local acogedor en el frío invierno serrano, su terraza invita a cenar al fresco en cuanto la canícula hace su aparición, mientras los más pequeños derraman sus fuerzas recogidos en el pequeño parque infantil con el que se completan las instalaciones.
La verdad es que aquella cena fue ciertamente frugal, pero los dos comensales dimos cuenta de los platos con fruición y placer: unos calamares a la romana absolutamente deliciosos y una cazuela de chorizo de la olla como en pocos sitios puede uno llevarse a la boca. Sin faltar —claro está— las inevitables patatas bravas, reinas de cualquier carta de tapas y raciones que se precie: boquerones en vinagre, callos a la madrileña —¡cómo no!—, gambas al ajillo, pulpo a la plancha, salchichas al vino, tortilla española… Regamos la mesa —bueno, nuestros paladares— con una fresquísima sangría que tenía como ingrediente principal ese vino embocado de Cebreros que tan apropiado resulta a para semejante combinación. Y rematamos la faena con sendos postres caseros: una porción de tarta de queso —con su roja mermelada de derramándose por los costados— y un cuenco de arroz con leche de los que saben “como lo hacía mi madre”.
Cuando nos despedimos del mesonero y de su padre sentí cómo algo de mí se quedaba con ellos en el abrazo. Y mientras caminaba de regreso hacia el lecho en el que reposaría por última vez en aquel pueblo, tratando de que la nostalgia no me dominase, me dije a mí mismo: “Esto lo tienen que conocer todos los amigos que saben #moverelbigote”. Porque en La Serrata no sólo puedes alimentar el cuerpo a base de cazuelas, que aquí también puedes degustar a placer judiones de La Granja, chuletón, cordero o cochinillo asado, y eso es algo que no se encuentra todos los días.
(El bueno de Quique no quiso cobrarnos. Pero han sido muchas las noches en aquella terraza, así que la referencia sobre precios es fiable).

Fotos:

San Rafael, Segovia | La Serrata | Entrada
Entrada al local

San Rafael, Segovia | La Serrata | Papas bravas
Bravas patatas

San Rafael, Segovia | La Serrata | Chorizo
Cazuela de chorizo de la olla

San Rafael, Segovia | La Serrata | Calamares
Calamar a la romana

San Rafael, Segovia | La Serrata | Tarta de queso
Tarta casera de queso

San Rafael, Segovia | La Serrata | Arroz con leche
Arroz con leche

San Rafael, Segovia | La Serrata | Carta
Relación de raciones (pero aún hay más) , al fondo, el patriarca de la casa

San Rafael, Segovia | La Serrata | Terraza
Emplazamiento de la terraza

San Rafael, Segovia | La Serrata | Columpios
Columpios y otros juegos (para niños)


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La Loberica (Zaragoza)

Agradecer a Chus Gimeno la siguiente contribución. 1000 gracias.

Esta crónica se podría titular “Cena en La Loberica o 4 mujeres en busca de un momento para consumir un vale de Grupalia.

Una noche de verano de este 2013 de nuestras angustias por fin llegó la hora de cenar junticas, en plena Plaza España de Zaragoza. Si picáis en el enlace, podréis ver la oferta. Un menú consistente (en el más amplio sentido de la palabra) para dos por 26 € (13 euracos por boca al cambio):

    -2 entrantes a compartir: ensalada de queso de rulo de cabra y papas arrugás con mojo picón.
    -2 bocadillos o tostadas gourmet, a elegir entre los de la carta.
    -Postre para dos, varios de ellos caseros
    -Agua + vino (una botella por pareja) o 2 jarras de cerveza (también por pareja).

Optamos por pedir 2 tostadas y 2 bocatas gourmet y compartir, por aquello de equilibrar un poco la balanza y no ofender a Dukan, ese visionario de la dieta adelgazante. Las ensaladas, bien. Un poco pasaditas de vinagre, a nuestro gusto. Las papas con mojo picón (pero picón picón), correctas. Las tostas, guardia civil y bacalao ahumado, buenas, aunque la primera es una fábrica de sed sin fin. Un bocata Tafalla (chistorra, bacon y pimiento verde) y otro Fumadito (salmón y bacalao ahumados, cebolla y salsa tártara) completaron el grueso (y tanto) de la cena. Una pega: el pan, poco apto para bocatas (y señoritas finas). La combinación de tostadas y bocatas dos a dos ni la mento, por si la gordóloga que dirige nuestras vidas sigue este blog.

Un rosado Merlot y dos jarras de cerveza regaron la pitanza, aunque tuvimos que recurrir al agua para saciar nuestra sed, in crescendo según avanzaba la noche.

Los postres caseros para rematar la faena, bastante buenos. Natillas, tarta de queso, Browne…

El servicio, amable y eficiente (tampoco lo tenía difícil, apenas estábamos 15 personas), nos invitó al café y al chupito de orujo. En conclusión, un buen lugar para cenar… Y si alguien va a aprovechar la oferta, una recomendación: ese día come ligero o incluso, no comas.

Fotos:


Zaragoza | La Loberica | Papas arrugás con su mojo picón picón
Papas arrugás

Zaragoza | La Loberica | Guardia civil con tricornio (guindillas)
Guardia Civil con tricornio

Zaragoza | La Loberica | Tosta de bacalao ahumado, foto fallida
Tostada de bacalao ahumao

Zaragoza | La Loberica | Bocata Tafalla
Bocata Tafalla

Zaragoza | La Loberica | Fumadito
Fumadito

Zaragoza | La Loberica | Natillas
Natillas

Zaragoza | La Loberica | Otros postres
Otros postres


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