El embarazo

Agradecer a Sofía Arguis esta crónica tan personal. 1000 gracias

Con este título no me estoy refiriendo a un nuevo bar, restaurante, wok o similar donde #moverelbigote. No. Me refiero a lo que entendemos normalmente por embarazo: “Estado en que se halla la hembra gestante” (RAE dixit). Y es que el embarazo tiene mucho que ver con esto de #moverelbigote. Me explico.

Siempre que había oído a una mujer relatar sus múltiples anécdotas –que a veces es mejor no oír- sobre su embarazo, me contaban, más o menos, lo de siempre: que si las nauseas, mareos, hemorroides, mucho sueño, dolores varios, el parto… en resumen, un catálogo bastante variopinto de aventuras sin fin que pueden darse a lo largo del camino hacia la maternidad.

Pero, hete aquí mi sorpresa. Cuando me hallé en este estado de buena esperanza, las primeras semanas empecé a notar uno de los síntomas que nadie me había destacado en sus relatos: EL HAMBRE SIN FIN. Pues sí. No me lo esperaba. Tenía hambre a todas horas. Una simpática ginecóloga cuando le conté que tenía mucha hambre, me contestó “yo también tengo y no estoy embarazada”. En fin. Sí, hombre, hasta ahí llego. Pero si se lo comento es porque la tengo en una intensidad hasta entonces desconocida por mí. Y lo malo es que a la vez que estás en este estado, los médicos te dicen “cuidado”, “hay que controlar el peso”, “tienes que comer bien” “come cada cinco horas”… y yo pensaba ¿pero el quéeeee? Así que las primeras semanas me encontraba como un animal desaforado, buscando alimentos buenos, bonitos y baratos y que además saciaran mi apetito voraz.

Yo ya tenía fama entre mis compañeros de trabajo de que estoy comiendo a todas horas. Pues ahora, imaginaos. Podéis ver la foto de uno de mis cajones más abajo: galletas con fibra y sin conservantes ni colorantes, paté de atún, espárragos, unos batidos de chocolate y Coca-Cola Light (para las náuseas). En lo que se refiere a frutas, lo que más me gustaba era comer manzanas (las Fuji son mis preferidas), las naranjas y algún kiwi.

En esta etapa también me iban muy bien los yogures de cereales (el tránsito intestinal, ya sabéis). Ah, y bocadillos de jamón de york y queso. Nada de chorizo, ni mortadela, jamón serrano (¡ays! de resignación). Si una prueba que te hacen, te sale negativa, es mejor no comer de estos productos “crudos”. Así que los bocadillos se reducían a eso: jamón de york y queso.

Conforme pasó el tiempo, se me tranquilizó el hambre. Además fui viendo que iba cogiendo el peso adecuado y no engordaba demasiado, por lo que llegó el momento de ahora me doy un gusto que me lo merezco.

Y ya para terminar, el tema de los antojos –porque de los olores y ascos mejor no hablar que no estamos para contar cosas desagradables-. ¡Este tema sí que ha generado un no parar de conversaciones sin sentido!

Yo no creía mucho en los antojos. Desde los primeros días no sentí ninguna atracción especial por ningún alimento, así en plan “ayyyys necesito desesperadamente comer de esto”. Bueno, quizás al principio me pasó con los maíces tostados (aka kikos) y con los pepinillos y las olivas en vinagre. Pero vamos, que fue bastante moderado. Además los maíces como tienen mucha sal, varias miradas reprobadoras me quitaron las ganas de seguir comiéndolos.

Peeeero, no sé en qué momento, ni por qué, empecé a comer chicles de menta. Los tenía por ahí, en casa, olvidados. Desde entonces y poco a poco, cada vez más me apetece comer chicles, pero sobre todo, caramelos de menta. Me encanta morderlos… que sepan a menta fuerte, refrescante… Uuuuhhhmm. Esto antes no me pasaba…

Ah, sí. También he de reconocer que un sábado por la mañana me apeteció tomarme un croissant. Así que a las 9 de la mañana fui a un par de panaderías en busca de El Dorado Croissant ¡¡Uhhhmm que maravilla un croissant bien untadito en un colacau fresquito!!

Pero salvo esto…, ningún antojo más… 😉

Fotos:


Embarazo | Antojos | Cajón
Cajón de la mesa de trabajo de una embarazada con síntomas de hambre permanente

Embarazo | Antojos | Frutas
Mix de frutas: naranja, kiwi y plátano

Embarazo | Antojos | Kiwi, queso y nueces
Bol de kiwi, queso fresco y nueces

Embarazo | Antojos | Mikado
Mikados. Coges uno y ya no puedes parar

Embarazo | Antojos | Batido con nata
Batido ligero (la nata es muy ligera)

Embarazo | Antojos | Conguitos
Conguitos. No tienen más explicación

Embarazo | Antojos | Helado
En verano, el helado de tutti-frutti, ¡imprescindible!

Embarazo | Antojos | Chicles
¡Menta, naturalment-A!

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