Rosenburger (Berlín, Alemania)

Jordi Serrano (@jserranom) es una mina de oro y nos envía una nueva colaboración (puedes preparar la siguiente si quieres). Muchas gracias Jordi 🙂

Lo que yo pensaba que sería un verano tranquilo empezaba a complicarse. Lo mismo que soy de menú infantil, en vacaciones soy de menú básico: una sombra, un libro, una[s] cerveza[s] y en los dos últimos años un teclado para liarla con toda la movida de #biblioteca en Twitter.

Con la hija de parrandeo por Cádiz, recibía presiones de mi amado tormento como dice @cadaunante de que debíamos hacer alguna cosa. Al principio iba haciéndome el loco contando que en septiembre dispondremos de días libres y podremos hacer algún viaje de esos que llaman exóticos: vamos, desde pasar frio en Groenlandia a hacer fotos de elefantes en Birmania (perdón: Myanmar), haciendo vida social tirado en aeropuertos apartados comentando lo grande que es ser burgués rodeado de gente que con una de tus monedas sobrevivía más de un mes y comentando los céntimos que te ha costado ese objeto tan exótico que uno dejará olvidado en el comedor de casa.

En paralelo, la prensa hablaba de la prima [esa, la de riesgo] española y esos esfuerzos de franceses y alemanes en echarnos una mano. Total que una mañana me despierto y me digo Berlin!! Vamos a devolver a la Sra. Merkel lo que está haciendo por nosotros. Javier Leiva aportaba sus euros en la Galia (France) del Sr. Bruni, ese al que llaman Sarkozy 😉 pues por qué no, nosotros a la Deutschland de la Sra. Merkel.

Total que en el desayuno consensuo el tema: hacia Berlín a devolverle la pasta a la Sra. Merkel. Pongo Sra. Porque si alguien busca en Google su nombre vea que somos polite, que en otra crónica de Mover el Bigote parece que un lugar que comenté sale buen posicionado, misterios del SEO 🙂 (Search Engine Optimization para profan@s)

En resumen, un par de búsquedas en Google para avión y hotel (con wi-fi que teníamos lo de #biblioteca en twitter) y para allá que nos vamos en 48 horas, todo lo contrario que haría un berlinés programado, organizado, ordenadito etc… Spanish style of course…

Vayamos al grano que todo ese país es verde, civilizado hasta el agotamiento y con puntualidad extrema, lleno de españoles e italianos rindiendo pleitesía a la Sra. Merkel (vaya, dejándonos la pasta) y lo que aquí interesa es moverelbigote.

Con un check-in en Foursquare, en segundos recibo un DM (direct message de Twitter para profan@s) animándonos a contribuir con una crónica. Esta es la primera, pero a petición popular pueden ser dos, o tres … incluso más 😉

Gastronómicamente esa ciudad de entrada asusta: salchichas variopintas en color y tamaño, el currywurst (unas rodajas de salchicha con salsa curry, tiene un museo y todo), codillo de cerdo en salmuera con un puré de guisantes y col al que llaman eisbein, esos Kebab que tanto daño han hecho por aquí a los bocatas de chorizo y tortilla y otros platos con muchas letras K, G, N que incluyen arenque, pollo puré, etc…. y recordemos que yo soy de menú infantil 😉

En una conversación en el metro oímos que el barrio de San Nicolás (para los de allí Nikolaiviertel) era una zona de ambiente, marcha y con restaurantes…. Pues como es sábado noche, para allí que nos vamos.

La zona no está mal, gente con su cerveza en la mano (eso es en todos lados, un botellón extended y socialmente aceptado en esa ciudad), despedidas de soltero, montón de turistas dando vueltas y en algunos casos el típico portero convenciéndote de que su lugar es el mejor como la Barceloneta en Barcelona o la Plaza Mayor de Madrid. Vaya, que se me disparan las alarmas y propongo huir de la zona (no cuestiono que se coma bien, pero el rollo guiri no me gusta) y pillamos el primer tranvía que pasa por la zona con la idea de salir de ahí y bajar en la siguiente parada (táctica que ya he utilizado en los Sanfermines de Pamplona o en Benidorm buscando una paella decente, pero ese es otro tema que requeriría un monográfico).

En un par de minutos, llegamos a una plaza que le llaman Rosenthaler Platz con bares, discos etc…. Estábamos en el barrio bohemio de Mitte y justo en una esquina vimos el Rosenburger y allí nos metimos.

Se trata de un bistro/restaurante en modo self-service, como en la crónica del Kiosko: uno casi se lo guisa y se lo come: en resumen tu pides, pagas, te dan la factura con un número y a esperar y cuando acabas de moverelbigote lo depositas en unas bandejas. Gestionado por gente de origen turco, de fondo sonaba música de los 60s/70s: desde Credence Clearwater Revival hasta Beatles pasando por Elton John, Marley y otros a pesar de que unos loros de adolescentes italianas no dejaban disfrutar de la música (Merkel, ¿Que has hecho por Europa?, Dios!! )

Pedimos ensalada de pollo, un burrito vegetariano (que debe ser como pedir una paella en el DF) y una de las hamburguesas que era la especialidad de la casa: la Rosenburger hecha al instante y en versión bio (hay normal y bio, la diferencia eran 0,20 € creo) acompañada de dos cervezas King size conocidas como Agustiner.

La ensalada abundante, acompañada de una crema turca (como los dueños) de yoghourt, el burrito parece ser que bueno, acompañado de una ensalada, así como la Rosenburger que la hamburguesaron en tiempo real y en su punto.

De las Agustiner, sin comentarios cerveza alemana, no hay discusión, me sorprendió que se habían refinado: a las patatas que son las kartofen cuando son fritas les llaman pommes frites, esta gente se está afrancesando (Sarkozy, dedícate a la parienta, please) pero en Francia ya solo les llaman frites o sea que al tiempo …. Y como soy de menú infantil, pues de postre unas pommes frites que también OK.

En el momento del reportaje gráfico, hubo un momento incómodo para este cronista: el dueño de modo muy simpático le atrajo la curiosidad por hacer fotos de los platos. Anda y explícale a alguien de origen turco que es mover el bigote cuando ya nacen con la zona marcada de bigote debajo de la nariz (no busquéis connotaciones racistas o sexistas por favor) lo resolvimos con que lo compartíamos con amigos, cosa que tal como se muestra es cierto, pero ufff…. bigote en cachondeo y turco no es compatible.

El precio, entre nosotros muy patético 17,40 € más 1,80 de las pommes frites o sea 9,6 € al cambio: más barato que en Andorra y eso que estábamos en plena zona de ocio (ZPs, Artur Mas et al. tomen nota, algo en la cadena de “valor” se les descontrola).

El servicio, atento, rápido y eficaz. La amabilidad correcta sin ser pesados a pesar del momento mover el bigote

Saliendo a la derecha hay un bar / pub / disco con conciertos en directo en donde tomar una copa, tienen wifi libre o sea que si le echáis jeta pedirle el password y desde el Rosenburger tenéis acceso a la red. ¿Qué más podemos pedir?

Fotos:

Berlín | Rosenburger | Ensalada
Ensalada

Berlín | Rosenburger | Hamburguesa
Hamburguesa

Berlín | Rosenburger | Burrito
Burrito

Berlín | Rosenburger | Patatas
Patatas

Berlín | Rosenburger | Cervezas
Cerveza

Berlín | Rosenburger | Interior
Interior con medio Jordi

Berlín | Rosenburger | Ticket
Ticket (IVA 19% incluído)

Berlín | Rosenburger | Ticket
Ticket de las pommes frites

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